La calidad del aire interior (IAQ) tiene un impacto directo en la salud, el bienestar y la productividad de las personas. Estudios demuestran que una IAQ deficiente puede reducir la productividad hasta en un 10% e incrementar las bajas laborales por enfermedad.
Principales contaminantes del aire interior
Entre los contaminantes más comunes en edificios de oficinas se encuentran el CO2 (producto de la respiración humana), los compuestos orgánicos volátiles emitidos por materiales y mobiliario, las partículas en suspensión y microorganismos como bacterias, virus y hongos.
Estrategias de mejora
Aumentar las tasas de ventilación exterior es la medida más efectiva para diluir contaminantes. La incorporación de filtros de alta eficiencia (MERV 13 o superior) en las unidades de tratamiento de aire permite retener partículas finas y esporas de hongos.
Tecnologías complementarias
La luz ultravioleta germicida (UVGI), la ionización bipolar y los sistemas de fotocatálisis son tecnologías complementarias que pueden mejorar significativamente la calidad del aire en espacios con alta ocupación.